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La Memoria



A principios de los noventa, en una película muy bella, alguien explicaba los principios de la re-encarnación rompiendo una taza de té: "la taza ya no es una taza" - decía mientras mostraba los pedazos rotos - "pero el té siempre es té, ya sea que esté en la taza, derramado en la mesa, o en el piso". La analogía es, por lo menos, bella.
Pero si todos somos reencarnados ¿por qué no recordamos las vidas anteriores? (Aquellas señoras y señores que dicen haber sido Napoleón, Cleopatra o la Reina de Saba, me parece, son más bien víctimas de sus ansias de fama o de permanencia, cuando no redondamente de la locura). Dicen que hay un trámite que se hace entre vida y vida, y en ese trámite se borra la memoria del pasajero, preparándolo para la nueva vida. Si esto es así, a efectos de la consciencia no hay mucha diferencia entre ser el mismo reencarnado o ser otro.

A principios de los ochenta, en otra película también muy bella -aunque más oscura- una mujer descubre que todos sus recuerdos son falsos, artificialmente implantados; incluso sus recuerdos más infantiles y secretos (una araña verde y naranja que habia puesto un huevo del que salieron cientos de arañitas que luego se la comieron) no sólo eran falsos, si no además ajenos y no tan secretos. Imagínense la conmoción de la mujer: su madre no es su madre, ni sus familiares son tales... la peor idea de todas es que ella misma no era quien creía ser.

Las dos escenas establecen ideas que parecen ser opuestas, o al menos espejos: en la primera nos dicen que hemos sido otras personas pero que por haber perdido la memoria no lo percibimos; en la otra una persona no es quien cree ser, engañada (y aquí cabe la palabra: ilusionada) por una memoria ajena y exterior. Y aún enfrentadas, las dos situaciones apuntan a un mismo concepto: la memoria está directamente ligada a la identidad.

Nuestro amigo Miguel de Unamuno dice que en el collar de identidades que vamos siendo, el hilo que une todo es la memoria. Desde que nacemos vamos cambiando: el que somos hoy no es enteramente el mismo que fuimos ayer, cada día estamos un poco (un poquiiiiiito) más viejos, más experimentados, más sabios - si se quiere -  más cínicos, más desconfiados, lo que sea, pero vamos siendo alguien diferente. Si estiramos el segmento de tiempo la diferencia es aún mayor; si alguien me describiera al que era yo a los veinte años en usos y costumbres, en gustos, aficiones, actividades cotidianas, ideología, etc., sin decirme de quién se trata, probablemente no me reconocería. Lo único que me une con aquella persona es la memoria que tengo de haber sido aquel.

Esa es, entonces, la función de la memoria: saber quiénes somos.


Ahora, si esto funciona para la unidad, es decir, para una persona, debería funcionar también para nuestra identidad colectiva, para un pueblo (en esta torpeza no intento ir hacia lo político, ojo, mi idea es más bien tirar bastonazos hacia lo sociológico). En la medida en que un pueblo recuerde, mantenga activa la memoria, sabrá con más precisión quién es y, desde ese punto, poder establecer el fantasma objetivo: quiénes queremos ser.

Ésta podría ser, me imagino, la respuesta adecuada para el mocoso vago que viene a preguntar por qué cuernos tiene que estudiar historia en la escuela.

Eso y un buen patadón en el culo, claro.

Comentarios

  1. ME hiciste acordar de éste texto de Heidegger

    Pero ¿qué es una cosa? Hasta ahora el hombre, de igual modo como no ha considerado lo que es la cercanía, tampoco ha considerado lo que es la cosa como cosa. Una cosa es la jarra. ¿Qué es la jarra? Decimos: un recipiente; algo que acoge en sí algo distinto de él. En la jarra lo que acoge son el fondo y las paredes. Esto que acoge se puede a su vez coger por el asa. Como recipiente, la jarra es algo que está en sí. El estar en sí caracteriza a la jarra como algo autónomo. Como posición autónoma (Sebststand) de algo autónomo, la jarra se distingue de un objeto (Gegenstand). Algo autónomo puede convertirse en objeto si lo ponemos ante nosotros, ya sea en la percepción sensible inmediata, ya sea en el recuerdo que lo hace presente. Sin embargo, la cosidad de la cosa no descansa ni en el hecho de que sea un objeto representado (ante-puesto), ni en el hecho de que se puede determinar desde la objetualidad del objeto.

    La jarra sigue siendo un recipiente tanto si lo representamos (ante-ponemos) como si no. Como recipiente, la jarra está en sí misma. Pero ¿qué significa que lo que acoge está en sí mismo? ¿El estar en sí del recipiente determina ya la jarra como cosa? Sin embargo, la jarra está como recipiente sólo en la medida en que ha sido llevada a un estar. Pero esto sucedió y sucede, por medio de un emplazamiento (Stellen), es decir, por medio del producir (del emplazar desde). El alfarero fabrica la jarra de tierra a partir de la tierra escogida y preparada ex profeso para ello. De ella está hecha la jarra. En virtud de aquello de lo que está hecha, la jarra puede estar de pie sobre la tierra, ya sea de un modo inmediato, ya sea de un modo mediato, por medio de una mesa o un banco. Lo que está ahí por obra de este producir es el estar-en-sí. Si tomamos la jarra como recipiente producido, entonces, parece, la tomamos como una cosa y en modo alguno como mero objeto.

    ¿O es que incluso en este caso seguimos tomando la jarra como un objeto? Sin ninguna duda. Es cierto que ahora ya no es sólo un objeto del mero representar, pero sí es un objeto que un producir nos trae a nosotros, nos emplaza desde, delante y frente a nosotros. El estar-en-sí parece caracterizar la jarra como cosa. Pero en realidad estamos pensando el estar-en-sí a partir del producir. El estar-en-sí es aquello a lo que apunta el producir. Pero incluso de este modo el estar-en-sí sigue siendo pensado a partir de la objetualidad, a pesar de que el estar-enfrente de lo producido ya no se fundamente en el mero representar. Pero desde la objetualidad del objeto y desde la posición autónoma no hay ningún camino que lleve a la cosidad de la cosa.

    ¿Qué es lo cósico de la cosa? ¿Qué es la cosa en sí ? Sólo llegaremos a la cosa en sí si antes nuestro pensamiento ha llegado a la cosa como cosa.

    Continua...

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  2. Qué bueno verlo, don Jo-Tsé por aquí: bienvenido.
    Y con un comentario muy bueno, nada menos. Nunca leí a Heidegger, pero el fragmento éste es bien interesante y da para pensar un rato, aunque así en frío lo primero que se me ocurre es: las cosas no tienen memoria, dependen de la memoria del observador (o del que evoca). La jarra comienza a ser jarra en el momento en que es percibida como tal, su cosidad está inevitablemente atada a la observación, primero, del alfarero: comienza a ser la cosa (la jarra) en el momento en que el alfarero la considera así. Antes era arcilla, agua, una masa sin forma. Una vez que se rompa, y cuando nadie la recuerde como jarra, dejará de ser esa cosa (esa jarra) para ser unos pedazos, un polvo (perdón, son las ganas), partes de algo que sin la memoria de un ubservador serán nada.

    Muchas gracias por pasar, un abrazo.

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  3. Mmmmm... A pesar de no tener un dìa con las lucièrnagas en su lugar (ponele) creo que en lo que respecta a la identidad colectiva,solo se harà eficiente perseverando y preservando la memoria individual...

    P.D.:Ahora,el tema de la REencarnaciòn es toooooooda una confusiòn para mì porque a veces siento que no recuerda pasajes de su vida vivida en 'su otra vida' aquel que no quiere esforzarse en entender algùn bendito (??) dejà vù,en cambio,muchos que escarban por saber para quizàs lograr entender,parecen verdaderos locos de atar...
    Y ME ENROSQUÈ LOPARIÒ!!! :/

    BESOTES SACADOS :S

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  4. A mí no me hiciste acordar de ningún texto de Heidegger ni de Robin Wood, pero igual me gustó.

    Saludetes.

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  5. Hola Gabulina, es muy cierto eso que decís que para ir a lo colectivo primero hay que resolver lo particular... la buena caridad, dicen.

    Personalmente me parece que lo de la reencarnación... bueno, si no podés recordar con detalles quién fuiste, las experiencias, lo que viviste, entonces no sirve, es como si uno no reencarnara. Es como que te cuenten una fiesta donde estuviste pero de la que no te acordás nada por el pedo que te agarraste (lo digo por un amigo mio al que le pasan estas cosas), ¡es lo mismo que no haber ido! Besos metafísicos pra você.

    Don Mostro ¿usted se refiere al Robin Wood que es el padre de Nippur de Lagash, de Dago, de Gilgamesh, aquel genio paraguayo que mantuvo a este amigo suyo casi toda su adolescencia entretenido?
    Hace unos años yo me había dejado ese espanto que es la barba sin bigotes, que sólo le quedaba bien a Nippur. Dada la complexión roperesca que generosamente me dieron mis padres, mis amigos (que son todos unos atorrantes sin abuela) decían que me parecía a Nippur después de los ravioles... Nippur de los Ravioles, me decían...

    ¡Un abrazo!

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  6. hablando de memoria acordate que nos conocimos fisicamente y fue un gran encuentro

    te paso esto para que compres y me sirvas el té en la proxima reunion

    besote en el cogote

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  7. http://streetanatomy.com/2011/05/16/trevor-jackson-skulls/

    aca va el link
    lunes post mate canabico nocturno cerebral

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  8. "Nos conocimos físicamente" puede ser interpretado de muchas maneras y le pido a los ocasionales lectores que lo interpreten de la peor manera. Además, la frase tiene un color bíblico que no le queda nada mal.

    Las teteras son hermosas, Furgo, y si las consigo, juro por mis huesos que te sirvo el té chai ahi mismito. ¿Vos traés los scones?

    ¡Abrazo de gol!

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  9. si
    scones condimentados

    te imaginé rubio y de rastas
    un metro noventa y seis, rugbier de deportivo petrolero

    no sé porque

    bueno che voy a leer el post
    y lo comento

    PD del encuentro me quedan las lagrimas al partir

    PD2 a la chiruza no la traes mas

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  10. tuve una crisis de identidad, solo porque me juzgaban, no me dejaban ser y terminé en terapia
    que es la solucion economica para que los terapeutas paguen sus cuentas, porque solucion para mi no fue, me salvo un amigo, me dijo COGE y ahi, recorde quien era, la invite a mi mujer a noviar, llame a mi compadre, me compre una bici y volvi o creo que volvi a ser yo, con grandes problemas de identidad, si mal no recuerdo, porque lo que recordamos lo llevamos dentro, bien adentro, y si de vez en cuando florece es porque está, ahi somos, porque algo está

    no se entendio?
    menos van a entender a heidegger bloggers intelectuales

    leo los comentarios y vuelvo
    no esoty en un buen dia

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  11. Ah, pero si se entendió. Cojer (¿es con j o con g?) parece ser una excelente manera de recuperar la memoria, especialmente esa memoria interna, o más profunda, que es donde están las raíces de lo que uno realmente es. Por otro lado también es verdad lo que decís: el que uno es verdaderamente, tarde o temprano, inexorablemente aflora en determinados momentos, por más que lo enterremos.
    La represión, afortunadamente, a veces no pasa de cierta profundidad.

    Hoy me agarraste más intelectualoso e insoportablemente académico que de costumbre.

    ¡Alumnos, sienteSÉN y cayESÉn!

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  12. Para que no rezongues, acá estoy! se me pasó tu nuevo post, estoy en muchas cosas..
    Sumamente interesante, si es verdad que existen otras vidas sería bueno poder recordarlas para no cometer los mismos errores.Pero según dicen, no sé en qué se basan porque nadie pudo contarlo, se borra la memoria de las vidas anteriores..Yo puedo haber sido un guerrero o una odalisca en un harén..Quién puede saberlo?
    Como decís también estaría bueno que los pueblos recuerden el pasado, yo sí apunto a lo político y también a lo sociológico..El pasado no puede cambiarse pero debe dejar enseñanza para el futuro..
    Un abrazo!

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  13. yo tengo recuerdos de chico de estar en egipto o roma encima de un carruaje de esos en que se corrian las cuadrigas

    como si fuera un legionario romano
    novio de cleopatra

    eso tengo en la memoria


    y los tres chiflados al mediodia
    y el olor a sol que entraba por la ventana de mi pieza

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  14. Julieta caradura... ¿se te pasó? Hace un mes que está. Bue, menos mal que viniste.
    Justamente, porque no recordamos nada de otras vidas (menos Furgo, por lo que estoy pispeando) a mi me parece que no hemos vivido otras vidas, pero ese soy yo, que tengo menos onda que bandera de chapa.

    Furgo ¿no te habrás estado metiendo adentro del televisor los sábados a la tarde?
    ¡El olor a sol! Ya sabía que no era el único loco que siente el olor a sol...

    ¡Abrazo!

    ResponderBorrar
  15. El post es un bellezor! pero me colgué con las categorías para dejar la opinión: LINDO, es la más alta?
    Cala, con el mayor de mis respetos: deje de hacerse el humilde y ponga una categoría de: FAAAAA, Qué Maravilla, Me gustó más que comer dulce de leche con cuchara, o algo por el estilo.

    Saludos!

    ResponderBorrar
  16. el otro dia me acorde de algo sobre este post que iba a postear pero me olvidé

    debe ser la marihuana que viste que dicen que afecta la memoria y tiene efectos nocivos sobre la inmadurez, debe ser porque uno se relaja y en vez de laburar se pone a rascarse las bolas, como el heroe de capusotto Ramita.

    me acorde...creo...era sobre que la memoria tambien nos hace SER, nos completa la identidad...era muchoa mas filosofico pero bueno...soy inmaduro

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  17. ¡Hola Moniquita! Bueno, muchas gracias, pero ¿a qué más puede aspirar uno que escribir lindo? Un beso para vos y para la bestezuela.

    Pero claro, querido Furgo, se trata justamente de eso: la memoria es la base de la identidad, es como el cemento que pega todas las cosas que nos hace ser quienes somos. ¿Qué es lo primero que pregunta un tipo que perdió la memoria: quién soy? Por lo menos en las películas, já.

    ¡Abrazo y beso!

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