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Mostrando las entradas de 2011

Tres Explicaciones Griegas

Todo el mundo conoce que los griegos - incluso antes del advenimiento del Maestro Iesu Ben Yosef -emprendieron la imposible tarea de explicar todo; como si esta tarea no fuera ya titánica, tejieron alrededor de cada explicación toda una red de mitología que hoy cualquier niño disfruta. Conviene entonces que nuestra biblioteca esté bien nutrida de Mitología Griega para ya no solamente encontrar las explicaciones a todo, si no para poder también contentar a los mencionados niños y su curiosidad voraz.
Hoy nos vamos a detener en tres explicaciones griegas, cortas y divertidas como unas primas mias.

El Breve Culo Ateniense
Desde siempre Teseo y Piritoo estuvieron juntos: Jasón y el Argos los contaron entre sus filas, participaron juntos de la cacería del Jabalí de Calidon y -esto es lo que queríamos contar - se ayudaron mutuamente a buscar esposa. Ambos deseaban hijas de Zeus: Teseo quería a Helena y Piritoo a Perséfone.  Raptar a Helena fue fácil (además la nena tenía apenas doce años), …

Laberintos

Como es creencia de los que perpetran este blog que todos los que llegan aquí lo hacen más por extravío que por interés, vamos a festejar la llegada de los incautos hablando un poco de laberintos. También para terminar de cerrar este homenaje permanente al viejo Borges, que tanto le gustaban.

Aunque los primeros documentos de laberintos son (cuándo no) dibujos egipcios mucho más antiguos, el nombre laberinto (del griego labýrinzos) proviene del que probablemente sea el más famoso de la antigüedad clásica: el laberinto de Creta, aquél que construyó Dédalo a pedido del Rey Minos para encerrar allí a su monstruoso hijo Minotauro, y luego al mismo Dédalo (junto con su hijo Ícaro). Se cree que el mito del laberinto de Creta fue inspirado por el palacio de Cnossos, donde vivía Minos. Cuando los aqueos llegaron y se encontraron con una construcción tan sofisticada e intrincada, que incluía maravillas tales como un sistema de alcantarillas, se deben haber sentido un poco extraviados; habían …

Felicidades Borgeanas

Conseguí finalmente los viejos videos del programa español A Fondo, en el que Don Joaquín Soler Serrano entrevistaba a personalidades como Cortázar, Dalí, Cabrera Infante, Atahualpa Yupanqui y, claro, el viejo: Borges. De las dos entrevistas a Borges (una en el 76, otra en el 81), más allá de la maravilla de escucharlo pensar, hay algunos momentos que son, ciertamente, de felicidad:

- Tener razón en una discusión es mezquino y descortés

(Soler Serrano lee un prólogo escrito por Borges hacía ya muchos años, donde se expresa cierta idea)
- Ah, si, había olvidado eso que escribí hace tanto tiempo, y está bien: sigo estando de acuerdo con eso que escribí... lo que quiere decir que no volví a pensar en el tema.

Borges: ...Yo no me atrevería a repetir una idea de Schopenhauer...
Soler Serrano: Claro, porque usted no es Schopenhauer
Borges: No soy Schopenhauer
Soler Serrano: ...es Borges
Borges: Y bueno, qué le vamos a hacer...

En Las Grietas Está Dios Que Acecha

No hace mucho dos amigos (pongamos: Julián Fraser y Diego Sicardi*) coincidían en una nota en la que se hablaba de don Jorge Luis y de su padre, Borges, y en cómo notaban la prueba de la no existencia de Dios en algunos actos más bien cotidianos y ridículos. No importan ahora. A Fraser le llamó la atención que justamente la noche anterior había visto dos películas - elegidas al azar del estante del video club, sin conexión entre si, pero - en las que se repetía curiosamente el mismo hecho: una inteligencia superior convencía a un religioso de la no existencia de Dios.
Tanto le llamó la atención a Fraser esta aparición insistente de la misma idea en tan poco tiempo, que lo comentó con su mujer quien, ocupada en asuntos más urgentes y terrenales, le dijo que se dejara de joder con Dios y la fe de la gente o esa noche dormiría en la bañera. Él, no ella.




Un tema clásico, una idea sobre la que se ejercitan los literatos es la de un rey que muere de inanición en medio de un jardín rebosante d…

Medianoche en Paris

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Ah si amiguitos, volvemos a hablar de películas. De una por lo menos.
Primero: es una película de Woody Allen; esto traza inmediatamente una raya gruesa que dice que la película es muy buena. No, no se discute: es muy buena. Si, claro, hay películas del rusito que son mejores que otras, pero incluso Scoop o Vicky Cristina Barcelona (películas-chorizo que se dio el lujo de hacer para ver si se levantaba a la Johansson, pero parece que no se le dio, che) son muy buenas, aunque en una esté Hugh Jackman, y parezcan un vómito al lado de Hollywood Ending, por ejemplo. Tampoco vamos a organizar acá un concurso de qué películas de Allen son mejores o no. Basta. Digamos que en una escala de películas de Woody Allen (la mía, que es la única que vale en este blog y qué), Medianoche en Paris está a mitad de camino entre el medio y la mejor.
¿Y de qué Va? Gil es un escritor cuyo ingreso principal viene de hacer guiones de cine en Hollywood (es decir, es otro alter ego de Woody Allen interpretado muy …

Ser

Barney Hoskyns, en su biografía de Tom Waits nos dice que el viejo Tom fue construyendo desde sus inicios artísticos un personaje para el público y la prensa que de a poco fue ganándole terreno al Tom Waits privado, hasta concluir siendo todo personaje y nada... ¿nada qué? Es decir: ¿cuál es el verdadero Tom Waits: se trata de una identidad cubierta por otra artificial, o es el verdadero ser de Tom Waits el que fue aflorando con años de whisky, noche, Bukowski y pianos aporreados? La respuesta, queridos amigos, no la sabremos nunca; el viejo Tom, Tommy The Cat, el hijo de Frank y Alma, astutamente no permite el acceso a su vida personal ni autoriza ninguna de las biografías que de él se han escrito, ni siquiera una tan buena como la de Barney Hoskyns.   En un informe oscuro y enredado, el Aspirante R.M. afirmaba que cada persona es en realidad tres: La persona viva y física con la que todo el mundo interactúa, el fantasma de quien uno ha sido, y la proyección de quien uno desea s…

Visión Espacial

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Supongamos una abeja volando en medio de un salón muy grande.
La elemental organización psicofísica de la abeja le impide ver, si quiera sospechar las paredes del salón. Para la abeja el salón es infinito, y no tiene razones para creer otra cosa.


Borges (cuando no) decía que los animales son inmortales, porque ignoran que van a morir; En su modesto razonamiento no cabe el concepto de muerte.


Hace unos cuantos años había soderos que repartían la soda de casa en casa; andaban generalmente en Rastrojeros. Unos años aún más atrás los soderos venian en un carro tirado por un caballo (yo los alcancé a ver*). Esos caballos tenían "anteojeras": una especie de cuadrados de cuero que le impedían al caballo ver hacia los costados, y de esa manera no se espantaba. El caballo no podía asustarse de lo que no veía, porque en las mentes elementales lo que no se ve no existe.

*Más por provinciano que por viejo, no se hagan los piolas.

Menos mal que nosotros, seres humanos evolucionados con mentes…

Las Diez Palabras Más Lindas

sándalo
penumbra
jacarandá
sombra
cristal
hexámetro
ámbar
runa
arena
anhelar







Creo que fue en España: estaban celebrando algo, cuando le pidieron al joven aprendiz Jorge Luis Borges que listara las diez palabras que más le gustaban de la lengua castellana, y ésta es la lista que consignó. 
Nadie le va a discutir a Borges sus palabras preferidas; por lo menos yo no. Si me preguntaran  por las mías, elegiría las mismas de Borges. Un demonio aquí me susurra que a lo mejor la proximidad de sombra y penumbra (proximidad etimológica, sonora y de aplicación) pareciera quitar algo de gracia, pero le contesto que a Borges no se lo cuestiona, carajo, encajándole al tal demonio un soberano patadón en el culo.


¿Se entiende? No se trata de palabras bellas desde su significado (madre, patria, amistad, amor: descalificadas) si no bellas en su sonoridad, desde su valor estético, palabras que suenan lindo, que nos gusta pronunciar y escuchar, escribirlas y leerlas.
Una curiosidad: en casi todas las listas de palabr…

La Memoria

A principios de los noventa, en una película muy bella, alguien explicaba los principios de la re-encarnación rompiendo una taza de té: "la taza ya no es una taza" - decía mientras mostraba los pedazos rotos - "pero el té siempre es té, ya sea que esté en la taza, derramado en la mesa, o en el piso". La analogía es, por lo menos, bella.
Pero si todos somos reencarnados ¿por qué no recordamos las vidas anteriores? (Aquellas señoras y señores que dicen haber sido Napoleón, Cleopatra o la Reina de Saba, me parece, son más bien víctimas de sus ansias de fama o de permanencia, cuando no redondamente de la locura). Dicen que hay un trámite que se hace entre vida y vida, y en ese trámite se borra la memoria del pasajero, preparándolo para la nueva vida. Si esto es así, a efectos de la consciencia no hay mucha diferencia entre ser el mismo reencarnado o ser otro.

A principios de los ochenta, en otra película también muy bella -aunque más oscura- una mujer descubre que tod…

Donde Están Las Cosas Salvajes

El nombre original es Where The Wild Things Are, por lo que el título que se lee aquí arriba es una traducción literal y muy torpe. Cuando nuestro amigo Maurice Sendak escribió el libro, allá por 1963, la traducción al español fue Donde Viven Los Monstruos, que es mucho más pertinente a la historia misma y a la filosofía de la traducción, ya que estamos.


La película, hasta donde yo se, no tiene título en castellano, y es, me imagino, porque no la pasaron en los cines criollos ni la editaron en DVD aquí en Argentina. Las copias que andan por algunos videoclubes tienen su título en correcto inglés. La película está basada, claro, en el libro de Sendak (no leí el libro, pero ahora quiero leerlo y eso me hace pensar en que la adaptación está bien hecha) y la dirige Spike Jonze, aquel de ¿Quieres Ser John Malkovich?, El Ladrón de Orquídeas, los videos de los Beastie Boys y una tonelada de cortos que no he visto, pero que me imagino deben ser tan buenos como estas tres películas.

Vean el trai…

Sueños

Todos soñamos. Incluso aquellos que juran que no sueñan, o que no recuerdan lo que sueñan: lo que sucede en verdad es que les da fiaca o vergüenza contar lo que han soñado. Y aún siendo así un acto tan común, los sueños nos vienen maravillando desde el inicio del tiempo, cuando Dios mismo los usaba para comunicarse con los profetas, santos y demás alucinados.
Muchos creen que en los sueños está la clave de grandes secretos: en ellos se dan órdenes, instrucciones, se revela el futuro, se nos muestra la cara de la persona que amaremos, se nos canta el número que saldrá a la cabeza y - se sabe - el que sueña que se muere, se muere.
Vamos a hacer entonces una especie de catálogos de sueños maravillosos, o que al menos han generado una historia curiosa. Soñemos:

El Sueño de Coleridge y el Palacio del Khan
Una siesta, el poeta Samuel Coleridge se durmió (algunos dicen que inducido por el opio) y soñó con un poema. El poema hablaba de un palacio veraniego que el emperador mongol Khubilai Kha…