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Mostrando las entradas de 2010

Perché mi piace sia la moto

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"Miren: el empeine de mi zapato izquierdo está gastado, tengo los dedos sucios, mi ropa huele a aceite y humo, uso campera en verano y estoy siempre depeinado: soy un entusiasta piloto de motocicleta. Bueno, suena pretencioso... digamos mejor que me gusta mucho andar en moto (no termino de digerir el término motoquero, tiene un fondo primitivo y por lo general se les llama así a los muchachos de la mensajería - modernos y urbanos Hermes -  que merecen un capítulo aparte, pero de los que decididamente no formo parte).

Dicen que una moto es una máquina con dos ruedas abajo y un loco encima, que en la moto el paragolpe sos vos, que los que andamos en moto somos sucios y malos... y me parece que esta manera de simplificar es tan ridícula como la de quien dice que el fútbol son 22 tipos corriendo atrás de una pelota (como es mentira que Borges haya dicho tal soncera).  Tampoco vamos a pensar que todos los que andan en moto son ángeles... ¿acaso un vehículo puede determinar un carácte…

Blues

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El Blues, amiguitos, es un género musical esencialmente lindo y muy sentimental. Es difícil no conmoverse con un blues, es casi imposible dejar las patas quietas o no marcar el ritmo en la mesa. El blues es sensual y no es al pedo que tenga sus orígenes en los negros que fueron traídos de Africa muy en contra de su voluntad (bien o mal hay que terminar agradeciendo al fray Bartolomé de las Casas, a quien se le ocurrió la idea).




Origen y Ramas El Blues se originó en el sur de los Estados Unidos, y sus raíces, como sus creadores, son oscuras: hay quienes dicen que primitivamente se inició en los campos de esclavos en la forma de unas voces de llamada y respuesta, que más tarde se transformaran en una voz y una guitarra que respondía. Con el advenimiento de los instrumentos, estilos e influencias, el blues se fue ramificando en nuevas formas: Blues Rural o Country Blues, el Mississippi Delta Blues (aquí lo empezamos a escuchar al amigo Robert Johnson, aquel de la encrucijada y del pacto c…

La Mujer Sin Cabeza

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Antes que nada creo que es deber precisar que me es imposible hablar o escribir objetivamente sobre Lucrecia Martel y de sus películas, porque ya y solamente desde sus películas Lucrecia Martel me cae muy simpática.

En La Ciénaga nos inquietó desde el principio y cada vez más hacia el final con esas siestas opresivas y esos pibes en el monte con una escopeta. En La Niña Santa en vez del monte fue la ciudad, la educación católica y el aquel médico porteño, degenerado y finalmente redimido.

La película de la que vamos a hablar ahora es La Mujer Sin Cabeza.


Es el tercer film de la Martel, si no contamos los cortos y producciones televisivas. Como en los dos anteriores la película se desarrolla en Salta, con todas las particularidades de la provincia: el acento, las costumbres... el calor agobiante casi se siente y todo en la película es pesado, irreal, como el aire antes de una tormenta.



Verónica (la Vero) es una mujer de clase media que un día en la ruta atropella algo con su auto; en v…